29.4.07

Dos de oros





Ando como un dios, de sábado, cansado de crear mundos.

Se va un sol más. Soñando doses de oros.
Se fue.
Indio y dios, babilonio y guerrero: no sabemos si volverá.
Después llegó el hebreo, escritor, y lo aseguró en el códice: sí, vuelve siempre.
Entonces indio y babilonio soñamos juntos nuestros doses de oros.

Y eso fue antes de la peste que secó la tierra y todo lo transformó en enemigo.
Un sol de oro que fue muerte mientras el dios descansó de su creación.

26.4.07

Papeles sueltos

Hay dos formas de ser uno.
Uno, dos.
Contémonos cuentos al ir a dormir.
Cuentos al ir al doctor.
No los cuento.
Uno, dos.

Trazo fino          vida mía.

Confesiones de un niño de 30:
                           - Que nadie viene ya tan tamprano.
                           - Que los ojos están pegados.
                           - Que las piernas crecen
                           - y que los pies echan raíces.
                           - Que el básquetbol fue olvidado.
- Que alguien desea despertar y nunca más salir a la calle. Pero que sus ojos están pegados.

Transcribo lo que leo. Pienso. Sumo, resto, multiplico. Tengo pico de gallo.
           Ésa es, vida mía, mi vida.

A veces
quisiera ser un terminator
de metal.

8.4.07

Plaza de armas

Solicito a los aquí presentes
que se levanten de sus sillas
    y muestren las armas
No quieran escapar al deber
    que aquí los llama.
Recuerden que, ante todo,
    sus armas son cuerpos,
sus cuerpos son almas.



Paquete, paquete.
    Que me hablas.
¿Qué me dices, paquete? ¿De qué tipo de problemas me hablas, paquete?
Si sólo yo sé el nombre del problema
No hay otro ser
            ni paquete
     que pueda conocerme mejor.
Dices humo. Hablas de tiempos futuros.
Y nunca pensaste en existir tú, paquete.
        Yo. En mi humo.

7.4.07

Un amor

Mi amor, sos la más linda del mundo...
Salvo por Mónica, Raquel, Francisca, Elena, Dolores, Susana, Beatriz, Ángela, Elvira, Feliza, Viviana, Silvia, Guillermina, Juliana, Micaela, Norma, Inés, Margarita, Juana, Teresa, Leticia, Alejandra, Victoria, Enriqueta, Diana, Fabiola, Irma, Liliana, Samanta, Javiera, Marianela, Hortensia, Gisela, Rosa, Patricia, Manuela, María, Anastasia, Lucía, Celia, Nadia, Antonia, Gloria, Malvina, Narda, Camila, Luján, Soledad, Clarisa, Paz, Gilda, Virginia, Leila, Vanesa, Catalina, Rocío, Natacha, Filomena, Laura, Abigail, Ernestina, Luisa, Penélope, Carolina, Jazmín, Flavia, Sara, Regina, Nora, Olga, Lucrecia, Matilde, Leonor, Georgina, Blanca, Federica, Olivia, Nahir, Silvana, Josefina, Nuria, Macarena, Elisa, Dominga, Cristina, Aurora, Gerónima, Bárbara, Herminia, Valeria, Solange, Alelí, Violeta, Fabiana, Romina, Luz, Yolanda, Ileana, Telma, Paola, Hebe, Perla, Delia, Frida, Noemí, Hilda, Daniela, Sabrina, Zulema, Genoveva, Karen, Vilma, Fátima, Úrsula, Rita, Sebastiana, Muriel, Glenda, Trinidad, Pamela, Cintia, Tatiana, Vanina, Ofelia, Natalia, Julieta y Carina.

6.4.07

el 100



Setenta del cien, setenta.
Hoy, setenta.
Verte en setenta.
Mañana en cien.

31.3.07

Este aire, adentro


El colesterol me tapa en mi lecho
Y las grasas trans nadan en mí
No hay lugar en que no pase el tiempo
Y el pasado no sea esa piedra que brillaba

No tengo lugar
No tengo un camino para retomar
Doblar en U está prohibido
No tengo derecho a volver.




A veces pienso

No me toquen mi canasto que
          que quiero vivir en paz.

Acurrucado
          con esto que ya sé.
Entibiándome
          con mi propio calor.

Importa mi canasto que
        no importa dónde esté.
No lo toquen, que acá adentro
viviré.

20.3.07

Apuntes nocturnos


Traka traka.
Al fin solos, mi amor.
Este mundo siempre fue así, frágil.
Pero aquí estamos los dos, entre palabras.
Entre copas, sollosos y suspiros.
Un silencio de mundo, al fin, mi amor.
Ya no recuerdo la última vez que vi, con mis ojos frágiles, al frágil mundo.
De personas, de palabras. De nada eterno. Todo frágil.
Tal vez fue con la bicicletita de niño que lo vi. No creo.
Tal vez fue más tarde, con la carpeta del colegio.
Yo estaba solo y creía ver. Ya no buscaba reflejos en vidrios. Porque sabía que mi aliento los empañaría, mis manos los romperían.
Sólo busco, con permiso, no estallar en mil pedazos.