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15.1.12

Uno, dos


Un mar ocupa la mente,
de fuerza desatada.
No encuentro el momento de volver.
Hay un amor por los aires.
Mil amor vuela.
Conozco el temblor súbito.
El aliento entrecortado.
La pérdida de foco.
El ruido de trenes en la cabeza.
Sucede cada tanto. Uno, dos.

Nos alimentamos de pollo muerto
y compu.
Poquito para el cuerpo.
Un pajarito y nada más.

Pero el amor, pájaro, ese amor mil, vuela.

Comprendo el movimiento.
Rota.
Una sola vez estamos vivos.
Y el movimiento rota.
Pobre de aquel, soy yo, que de pequeño y nunca sabe dónde está.

Es un círculo de metal esta vida donde todo sale porque tiene que salir.
Y no es casualidad y mucho menos descuido.
Es la vida lo que va saliendo, minuto a minuto, de los ojos.
Es la vida todo, poco, esto.
Renuncio al carro de la calecita y a ser el pétit cromado que rota.


30.12.11

Tiempo otra vez

El tiempo, el injusto.
Tiempo de estar y de no estar.
Tiempo otra vez.

Por mis venas (nuestras) corre tiempo. Es río de sangre que late y retumba en la aguja.
La sangre es tiempo adentro.
Estos ojitos ven todo y no pueden olvidar el tiempo.
De ellos no sale nada, no hay aliento de ellos.
Estos ojitos, ojos míos, son membranas, de tiempo, mundo, sangre.


Sólo dame tiempo. Un poco más.
(No hay manera de re-escribir esto)

¡Y esas tardes en la ventana de mami, con sus persianas, viendo los autos pasar (el mundo) por la 25 de mayo!

Dame aquél que no viene.
Queda él, y lo veo, una caricia detrás de los ojos.
O, si no, ¿para qué está uno allí parado, membranas abiertas? ¿Para qué aprendió uno a mirar? A mirar y escribir calor de tiempo para la sangre, calor que llega con los recuerdos.

Poco tiempo antes (¿poco?), lo que soy, completo, estuvo en mí. Pudo entrar en mí, y estuvo. Y es doscientas veces más difícil sobrellevar el ser, completo, en la conciencia de la sangre, detrás de los ojos, que en el aire que hace a la mente volar.

Hoy no. Otro día. Déjenme así por hoy.

2.2.11

Vieja casa

Un tiempo antiguo e ido, que ya no es nada. Un terrible tiempo que nos llega desde fotos. Una sensación de algo que vuela en el polvo de una calle que asfaltaron hace años. El frío amigo de la zanja que entubaron. El brillo inalcanzable de las hojas de los eucaliptus, hoy talados a la mitad. Sus troncos de papel para dibujar mapas entre la corteza. Fierros viejos que se fueron haciendo tierra. Esos rincones que siempre muestran y esconden telarañas, sin importarles quién los mire, quién los barra. Habitantes idos. Y uno mismo ido en el tiempo hacia atrás. Uno que ya es otro. Aquel uno que llega de vuelta en el eco de su voz leyendo un cuento. En las costumbres abandonadas. En lo que uno ya no es. En lo que uno ya no puede ser.

Queremos encontrarnos allí, en los mismos lugares. Nos imaginamos presentes siempre, como impregnados a las paredes.  Como ese tenaz hollín que permanece, casi imperceptible, en las paredes altas. Queremos sacarnos de allí para volver a vernos y conocernos. Pero sólo hay polvo, libros viejos, un juguete roto, ya sin sentido, las fotos que miramos, como si fueran espejos, cada cinco años y medio.

Nada de lo vivo sigue allí. Y menos uno mismo. No hay siquiera un fantasma. Todo lo que allí había ha sido reemplazado, cubierto por la pesada mano del presente. Aunque nos empeñemos en buscar, en rascar las paredes, en escarbar los zócalos, en dar vuelta los almohadones, sólo objetos encontramos, nada vivo. Objetos nuevos y objetos viejos. Cosas más o menos útiles, más o menos reconocibles. Es más real en el recuerdo aquella pelota número cinco, blanca y roja, rota en los gajos, que nosotros mismos.

A veces, muy de vez en cuando, nos despertamos y la respiración es levemente distinta durante once minutos porque sabemos que un rato antes estuvimos allí, estuvimos entonces, con todos los que éramos, con las palabras y las almas aquéllas. Durante esos primeros once minutos el aire que respiramos es fresco porque hemos estado allí, otra vez, vivos.

1.2.11

Carne


Carne.
Miro mis manos y veo carne.
Treinta y siete años de carne.
Éste es un cuerpo que empieza a dar la vuelta.
Carne.

La carne es el material más fuerte.
Más lejano, más noble.

Un tren lejano.
Su luz, su sonido. Un campo.
Es de noche en el campo
y un tren se lleva mi carne.
Carne. Y la cabeza que estalla.
Yo acá no vengo más.
Carne.
Carne y la cabeza que estalla.
Acá.

Acá me escuchan.
Soy fuerte.
Compro, salgo, cazo, cambio.
No comprendo el aroma que hay
acá.

Acá estallo.
Acá no vengo más.


18.7.09

Sin el sol









Ya estoy solo
y soy yo
ya no tengo cajas, bolsas,
no hay luz
Soy ese murciélago
que al sol
sólo busca sombras
para que su vida
siga siempre oscura
y no pierda el rastro
Vueltas en el aire
Vueltas en la noche
Una caza a ciegas
en el aire
sin el sol

Un cuerpo
y dos
dos sombras
son
trascendentes
transparentes
Yo les canto
en la aguja
del reloj
No sabría
nunca
describir
las formas
de un cuerpo
y dos


19.10.07

Altamar

En el mar, en el mar, los barcos.



La gente anda como barcos en la calle
                  ¿no la ves?
Se cruzan en la calle como barcos
                  en altamar
Velas, barcos, sus cabezas
Con los pies en el agua, caminando van.

Yo llevo el mástil roto
Voy a la deriva
Altamar en mi calle
Profundo azul en la calle
Y ya no hay tierra firme que mirar

Viento en proa golpea mis pelos
No hay vigía, tampoco hay señal
He perdido el norte hace rato
Y el cielo se ha vuelto a nublar

Oleaje en las miradas de la calle
Espuma y nada más
Hoy navego en círculos, en espirales
No hay puerto donde fondear

30.8.07

Fiesta

Somos muchos maradonas. No lo echemos a perder.



Estoy buscando caras en la fiesta. Rostros en la oscuridad. Cada uno sigue el baile. Nadie deja de bailar.

Hoy quiero hablar con el jefe. Pero hay un ancho falso en mi muñeca: siento su electricidad.
Comienzo con la esgrima. Y es mi sombra la que quiero atravesar.
Ya no hay tiempo para detalles (ni uñas ni palabras ni adornos). Sólo podemos llevar el ritmo en la sala, en la ciudad. Somos poetas de mañana. A la tarde hay que sudar.

De esta sangre ya no pidan alegría; ya no pidan las sonrisas que algún día vi danzar. De esta birome, sólo pidan trazos finos a ordenar.



Hoy mi cara es una sola, aunque de niño tuviera más de una.
Pasó el tiempo y pasé yo por calles, a veces sin voz, a veces con lluvia y con lágrimas.
Hoy estoy embarazado de mí. No tengo nada que agregar, salvo que el cafecito de la tarde me aburrió. Me aburrió salir de patitas por ahí, a lo que me rodea. No puedo ya salir.
En mi bici con rueditas, soy el satanás del barrio. Asusto menos de frente que de perfil. Si sigo a esta velocidad, muy pronto estaré donde no quería estar.

Hay un baile de muñecos que se escucha allá a lo lejos...

27.6.07

A plazos


Quiero Poesía y humedad.
Tengo poco tiempo para escribir. Salgo a la mañana, raudo de tranvías. Mi piel se seca con los humos de despacho. Vuelvo a mi casa con la rosada levedad del horizonte en mi mente.
La poca humedad que tengo la uso para llorar.
Tengo poco tiempo para estas vidas. Ando solo, tratando de ser y contraser. De traveser, de caerser, de rotoser. Si vivo tanto es por no andar pidiendo permiso en las puertas de los trenes.

20.6.07

Cobertura de salud

No estoy de humor para un paro cardíaco.
Me duele el lado izquierdo y creo que es la sangre detenida. Necesito un desfibrilador audaz. Necesito un subway de regreso al mundo.
Me quedo conmigo. Me quedo en mi círculo. No soy tan fuerte como para volar. Me quedo acá adentro.



Obstrucción en las venas al amanecer.
Y ése es el final de la vida.

Dolor de peces en las venas.
Un fuerte olor a esto que se acaba.

Vista pavimentada.
Arena, cal, arena en los ojos.

29.5.07

Guía para el día de mi muerte

No arméis escándalo, que no es tan grave morir si se comprueba que uno ha vivido antes.
Quedaos en un manso azoramiento, pensativos. Derramad alguna lágrima, de ser necesario, pero tratad de que sea en discreta soledad.
No prolonguéis los pésames siquiera al día siguiente, que una muerte dura lo que dura el día. Que la noche alisa el suelo pisado en el día y lo prepara para ser pisado el día siguiente. Que ya habrá otros que mueran ese otro día.

Guía de frases útiles para el día de mi muerte:

"¡Qué bello ha sido siempre! ¡Qué gracia! ¡Qué hombría de bien!"

"Alegre era su charla, profundo su pensar."

"Hemos perdido a un alma sensible que nos prestó siempre sus oídos permeables y su voz, cargada de experiencia."



Últimos arreglos:

    No dejar que el agua siga subiendo.
Este viento seco se nos mete en la boca y nos deja los dientes abrasados de polvo y soledad.
    Entre los perros más eficaces del mundo estamos nosotros. No ladramos y nuestros huesos nos sostienen con cariño. Sabemos amar pero también sabemos que amar no nos salvará del fin.
    El agua sigue subiendo y nosotros ya miramos al techo en busca de aire y de sol.
    Hay que sacar los muebles a la calle, con una sonrisa. Todos aprenderemos a flotar.

7.5.07

Madera


Nadie me cree que puedo trepar las paredes. Nadie me cree que escucho lo que digo. Y hablo, hablo, hablo. Canto.
Demasiado pronto caigo en los pozos de mi vereda. Un paso, dos pasos, la mirada fija en el aire.
Sé de una forma de ser árbol y es pararse en una vereda y mirar el aire. Ser árbol es estar solo y hablar. Es cantar al aire. Cantar; y la carne se vuelve madera. Ser árbol no es estar quieto. Las hojas miran el aire. Miran al cielo. Las hojas pueden volar.

26.4.07

Papeles sueltos

Hay dos formas de ser uno.
Uno, dos.
Contémonos cuentos al ir a dormir.
Cuentos al ir al doctor.
No los cuento.
Uno, dos.

Trazo fino          vida mía.

Confesiones de un niño de 30:
                           - Que nadie viene ya tan tamprano.
                           - Que los ojos están pegados.
                           - Que las piernas crecen
                           - y que los pies echan raíces.
                           - Que el básquetbol fue olvidado.
- Que alguien desea despertar y nunca más salir a la calle. Pero que sus ojos están pegados.

Transcribo lo que leo. Pienso. Sumo, resto, multiplico. Tengo pico de gallo.
           Ésa es, vida mía, mi vida.

A veces
quisiera ser un terminator
de metal.

6.4.07

el 100



Setenta del cien, setenta.
Hoy, setenta.
Verte en setenta.
Mañana en cien.

31.3.07

Este aire, adentro


El colesterol me tapa en mi lecho
Y las grasas trans nadan en mí
No hay lugar en que no pase el tiempo
Y el pasado no sea esa piedra que brillaba

No tengo lugar
No tengo un camino para retomar
Doblar en U está prohibido
No tengo derecho a volver.




A veces pienso

No me toquen mi canasto que
          que quiero vivir en paz.

Acurrucado
          con esto que ya sé.
Entibiándome
          con mi propio calor.

Importa mi canasto que
        no importa dónde esté.
No lo toquen, que acá adentro
viviré.