
Nadie me cree que puedo trepar las paredes. Nadie me cree que escucho lo que digo. Y hablo, hablo, hablo. Canto.
Demasiado pronto caigo en los pozos de mi vereda. Un paso, dos pasos, la mirada fija en el aire.
Sé de una forma de ser árbol y es pararse en una vereda y mirar el aire. Ser árbol es estar solo y hablar. Es cantar al aire. Cantar; y la carne se vuelve madera. Ser árbol no es estar quieto. Las hojas miran el aire. Miran al cielo. Las hojas pueden volar.
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